martes, 2 de octubre de 2007

ERA SOLO UNA NIÑA


Sentada en el borde de la acera, la niña, se tapaba la cara con las manos para no ver el mundo que le rodeaba. Estaba en una calle sucia, dentro de una ciudad sucia, ubicada en un mundo sucio...
Había nacido para morir mañana, y en realidad hacía ya mucho tiempo que había dejado de vivir por dentro. Transitaba, solamente eso, transitaba deambulando de acá para allá, comiéndose la miseria de los demás para poder sobrevivir, acaso unos pocos días más, de los que le habían asignado en el reparto de bienes...
Con su intuición de superviviente nata, había aprendido a diferenciarlos de los demás seres que la rodeaban; eran los más repugnantes, los más taimados y ladinos que transitaban por su entorno; nunca les miraba a la cara, ¿para qué...?, en el fondo sabía que todos eran exactamente iguales, exactamente igual de nauseabundos y aduladores, con una conciencia tan negra y depravada, como los días- noches, de corta-larga vida de miseria...
Cuando sus dedos, como gusanos hambrientos, la recorrían por todos los rincones más ocultos de su piel, la niña cerraba los ojos fuertemente, esperando que los minutos-horas transcurrieran sin tener que ser testigo de la infamia, que, sabía, se estaba perpetrando en ella...
Nadie le había enseñado nunca lo que era bueno o malo, pero había aprendido sola que cuando algo te provoca la nausea, es que no está en buenas condiciones, y ellos... siempre la hacían vomitar; sus labios, calientes y babeantes, siempre la habían parecido babosas deslizándose por su piel tierna...
No quería ni pensar en los destrozos que, sus sexos adultos e inhumanos, hacían en su cuerpo infantil...
Ese día, no sabía cuál, uno más de su calendario negro de dolores, había sido el último; la sangre, roja y brillante sobre el asfalto, era el único testigo de la infamia que ante los ojos del mundo civilizado se perpetraba una y otra vez, una y otra vez... una y otra vez...
Respiró tranquila cuando sintió que, la vida que no había vivido se le escapaba entre las piernas...

(En la convención anual a favor de la infancia, orondos mercachifles, dilucidaban, una vez más, la conveniencia de salvar a los niños de la pobreza, la prostitución, el hambre y la esclavitud...)

Lola Bertrand
(fotografía tomada de portada de National Geographic))

5 comentarios:

Javier dijo...

Impresionante cuadro de dolor y espanto, de lo que podemos ser capaces los seres humanos de derruir, dl daño tan infinito que somos capaces de cometer... Un durisimo testimonio para una de las lacras más abyectas del genero humano... mientras, como tú misma dices, los políticos discuten y discuten y discuten...

Anónimo dijo...

Doloroso testimonio, Lola, es algo inhumano lo que hacen con los niños.
Besos
Eva

Anónimo dijo...

LOla tremendas tus palabras - denuncia.
Saludos
Juanchu

Anónimo dijo...

EL mundo debería tomas consciencia de los niños.
Valientes palbras las tuyas.
B.
Antoni P.

Catalina Zentner dijo...

Un aullido de dolor se ahoga en en medio de la indiferencia de quienes podrían y no hacen algo por salvar esas inocencias mancilladas.