sábado, 20 de junio de 2009

EL CALOR

Un piélago de luz reverbera en el centro del paisaje, mientras la noche se desliza sudorosa por el aura azul de un millón de estrellas.
Hay quietud hasta en las alas de los grillos, los olivares cantan, entre sus hojas, un silencio denso que va rompiendo, en gotitas, todos los sueños y la sed de nuestros cuerpos…
Entre las sombras, recorro con las manos tu sudor que me deja impregnada de deseo; sólo me calma el eco de tu lejana voz, el recuerdo a mar de tus pupilas donde un horizonte infinito guarda nuestros besos.
Cuando vuelva el sol a quemar mis retinas, en esa deslizante agonía de horas muertas, recordaré el frescor llameante de tus suspiros, mientras me llamabas en la intima oscuridad de mis entrañas.
Tus dedos desmenuzan palabras sobre mi lengua,
el calor las derrite
y la tarde, castigada de espejismos,
devuelve la sensatez
a unos pies cansados
que roturan de caminos nuevos la campiña…
Lola Bertrand

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy visuales tus palabras. Me ha gustado mucho.
Cariños
Eva

mia dijo...

Cuanta belleza derrochas

qué sensualidad tocas

con tus palabras poesía!

Mi marido está muy mal

y ando poco en la red,

pero volver a Lola

es volver al mar y al alma

besos Lola grande !

julia del prado morales dijo...

Hola Lola, me gusta tu prosa poética ligada íntimamente a tu estar y a la naturaleza. Te deseo lo mejor, Julia

http://Juliesusfotosyescritos.blogspot.com

Anónimo dijo...

Una prosa llena de calor y pasión , Lola
abrazos
Marian