
palpó con suavidad
las palabras en Morse que le dejaban los días
sobre un túmulo
de barbaries y sangre.
Y toda la tierra tembló bajo la mirada de los muertos.
El tiempo se volvió
dueño y señor de las gargantas rotas,
del trasvase de miserias,-agua y lodo-que poblaban
el horizonte gris de miles de grupúsculos humanos.
Y el aire lloró tanto que arrasó miles de lágrimas.
El tiempo se tornó grillete de la ilusión
dentro de los ojos que soñaban utopías en colores diferentes.
Y un alambre de púas separa nuestras soledades…
Lola Bertrand
9 comentarios:
Estremecedor, Lola, y aplicable a muchos puntos de nuestro vapuleado planeta.
Abrazos,
Mordería los alambres de púas,
rompería indiferencia,
para devolverte la clemencia
con la cual nos escribes una a una
tus poesías,
Lola magnífica!
besos
Tu poema es muy visual, Lola, y duro.
Cariños Eva
Hacía tiempo que no me pasaba por aquí: es un rincón que invita a la lectura.
Todo indica Lola, que en el sitio en el cual te aposentas para desde allí, ser y deber ser, llueve y hay cierta torrencialidad; todo también indica, que se trata Lola, de una historia de la tierra en este día y también se valida lo de embravecido, lo de amenazante, lo de qué poca cosa somos a causa de los hombres, que prometen matar, que matan, que comprometen toda vida para dentro de unos pocos años. A pesar de todo, ¡qué nos salva? personas como tú, ser amoroso que irradia belleza.
Un beso de quien no te olvida, xavier.
Preciosa fotografía, texto adecuado... pues eso, que como nos tienes acostumbrados...
Un poema excelente, Lola, me agradó.
Saludos
Juanchu
Suscribo a Manolo. besos. Cati
Hermoso. nostálgico, triste y con imágenes muy bien logradas. Abrazos desde el mar pacífico, Julia
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