
Escucha, Ulises, mi amor, estás trazando círculos dentro de mi mar y aunque percibes mi presencia, aún no sabes que existo…
Ulises, amado mío, no soy esa roca imantada que te atrae por su estoica fuerza. Ni tampoco ese ilusorio canto de sirenas que enciende tus sentidos desde regiones insondables al otro lado del mar.
Soy yo: tu Penélope olvidada, tu hembra silenciosa, la mujer araña de tus días, la que siempre está cerca de tus lamentos y de tus risas, la que aplaude tus victorias y empapa en su paño de universos paralelos tus derrotas.
Posa, Ulises, las plantas de tus pies sobre el tapiz de realidades que mis hilos nocturnos tejen.
Dentro de mis ojos habitan todos lo colores que contiene el cosmos.
¡Míralos!, tan sólo has de anclar tu barca y mirarlos un instante.
Circunvala tu mundo, con esas alas de libertad que te has pintado, pero vuelve a mí, endereza la proa de tus labios hacia los míos.
Rompe las cadenas de muros acristalados que nos separan, deja de gemir al viento, porque el viento habita en mi vientre que te aguarda.
Escucha, Ulises, mi cielo de tormentosos azahares, espasmos de tu pecho, llegan hasta mi pecho de olvidos y no hay dolor que te aqueje que no sienta en mis carnes, pero…
Ulises, Ítaca te espera, no lo hagas por mí, hazlo por ellos.
(He visto una botella, con mensaje, danzando entre el oleaje del mar, pero, mi ánimo de sueños grises, me ha impedido acercarme a ella.)
Lola Bertrand
Ulises, amado mío, no soy esa roca imantada que te atrae por su estoica fuerza. Ni tampoco ese ilusorio canto de sirenas que enciende tus sentidos desde regiones insondables al otro lado del mar.
Soy yo: tu Penélope olvidada, tu hembra silenciosa, la mujer araña de tus días, la que siempre está cerca de tus lamentos y de tus risas, la que aplaude tus victorias y empapa en su paño de universos paralelos tus derrotas.
Posa, Ulises, las plantas de tus pies sobre el tapiz de realidades que mis hilos nocturnos tejen.
Dentro de mis ojos habitan todos lo colores que contiene el cosmos.
¡Míralos!, tan sólo has de anclar tu barca y mirarlos un instante.
Circunvala tu mundo, con esas alas de libertad que te has pintado, pero vuelve a mí, endereza la proa de tus labios hacia los míos.
Rompe las cadenas de muros acristalados que nos separan, deja de gemir al viento, porque el viento habita en mi vientre que te aguarda.
Escucha, Ulises, mi cielo de tormentosos azahares, espasmos de tu pecho, llegan hasta mi pecho de olvidos y no hay dolor que te aqueje que no sienta en mis carnes, pero…
Ulises, Ítaca te espera, no lo hagas por mí, hazlo por ellos.
(He visto una botella, con mensaje, danzando entre el oleaje del mar, pero, mi ánimo de sueños grises, me ha impedido acercarme a ella.)
Lola Bertrand
10 comentarios:
Bella bella del mar
hasta aquí me llega
tu voz de cantar,
y es tan grande lo que
dices,que mi alma se ensancha
y mis ojos te alcanzan
Lola querida Gracias
Besos
Un texto muy bello, Lola, llega al corazón.
Abrazos
eva
Lola, sé que me repito al decirte que en cada entrega te superas a tí misma.
Abrazos,
Una historia de amor muy poética, Lola.
Abrazos
Miriam
Lola: Este texto y el anterior sobre tu retrato adolescente me parecen preciosos. Y ojo...nunca dejarás de ser la que fuiste...Besos de Cati
Es un placer leerte.
Saludos
Juanchu
Precioso, Lola.
Muy linda también la foto. Da la impresión de un caimán saliendo del mar.
Guau lola, sin palabras deliciosa tu prosa poética, me la releo, inspiras. Muá
Es una carta Lola, muy hermosa; en un estado propio al naufragio, tiñe de emociones al que la lee. Pero de todo esto que es un prodigio, saco ese final, que resalta a Penélope tremendamente humana, que mira pero no se decide a ir por la botella.
Un abrazo de xavier, que no te olvida.
Lola
Suplicando a tus silencios
Mis ojos,mi alma
y mi todo,te reclaman.
Cuelga pronto Lola,
gracias,
♥♥♥besos♥♥♥
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